Mi pueblo tiene un arroyo
que se engrandece en el rio,
cuando se juntan los dos
enredan con remolinos.
Voy allí al atardecer
a tumbarme entre los pinos,
a ver al rio crecer
y a estar a solas conmigo.
Aguas que vais sin parar,
con la mirada les digo,
¿para qué tanto correr
si al final no hay más caminos?
Besaréis muchas orillas,
conoceréis mil parajes,
flores , ramas y semillas
llevaréis por equipaje.
Yo, que os veo al partir
en estas horas del día,
pienso que me estáis diciendo:
Amigo, ¡Así es la vida!
un devenir hacia el mar
donde las penas se olvidan
un constante caminar
y alguna ilusión perdida,
pero todo dará igual
si hubo amor y poesía.
|
 |
|