VERANO 1984
Tardes de toros sangrientas
tiempo de sol y galbanas
de largas siestas tempranas
eternas tardes… ardientes
sofocantes… desmayadas
bochorno que empieza pronto
calores que no se acaban.
Agosto es fuego y es muerte
que por la arena se arrastra
mientras se escuchan olés
groseras risas y palmas.
Festejos de girasoles
lentejuelas de oro y plata
aleteos de pañuelos
luciérnagas que se inflaman.
Tardes que me hacen sufrir
Y que me queman el alma.
La noche al cubrir el cielo
viste de luto la plaza.
